sábado, 20 de diciembre de 2008

Marcha reivindicativa al Gorbea


Esta mañana un grupo de compañeros hemos subido a la cima más alta de Álava con la intención de mostrar lo que esta sucediendo en la empresa en la que trabaja (por poco tiempo) un servidor: Cegasa, fábrica de pilas afincada en Vitoria desde hace décadas y patrocinadora de la primera expedición vasca al Everest en 1974. De ahí el lema de la pancarta.

Hace un par de semanas nos encontramos con un papel en el tablón de anuncios firmado por la Dirección en el que se nos anunciaba que 240 de 360 trabajadores vamos a ir a la calle. La empresa justifica esto diciendo que hay unas pérdidas millonarias que obligan a paralizar la producción de pilas. La realidad es que a lo largo de estos dos últimos años han montado una fábrica de pilas en China, con el antiguo nombre de Cegasa: Tximist.

Si la empresa quiere llevar la producción a China, adelante. Pero que no disfrace una deslocalización con una mala situación de la empresa. ¿Cómo nos afecta esto? Pues aparte de vernos en la calle sin haber tenido la Dirección la poca verguenza de decirnoslo a la cara, Cegasa ha presentado un ERE (Expediente de regulación de empleo) por el que (si el Gobierno Vasco lo a acepta) nos van a pagar una miseria de indemnización en vez de los 45 días por año trabajado que debiera darnos en otra situación.

Señores directivos de Cegasa: Durante más de diez años he acudido puntualmente a mi puesto de trabajo, no he cogido ninguna baja, he cumplido con todas y cada una de mis obligaciones. Ahora cumplan ustedes con su parte, despidanme, pero denme la indemnización estipulada en mi contrato. No intenten robarnos a 240 trabajadores, mientras ustedes cobran sueldos millonarios pese a la mala gestión que han hecho y hacen de la empresa. Mi único consuelo es que yo me voy a la calle ahora, pero a ustedes si siguen gestionando una empresa como si fuera "la finca del señorito" les quedan cuatro días.

Pd. No era mi deseo inicial poner en este blog comentarios ajenos al trail running, pero como podeís imaginar es una situación que me afecta bastante. Afortunadamente, salir a correr es la mejor terapia para apaciguar la mala leche que me está creando esta situación. Espero que el siguiente comentario no sea tan gris. ¡Saludos a todos los que visitais este blog y una feliz navidad!

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Un día precioso.



Ayer fue un día de invierno perfecto para entrenar: un día claro, un paisaje nevado y frío. He llevado la cámara y he grabado algúnos momentos del recorrido que suelo hacer normalmente. Me siento privilegiado de poder entrenar por estos sitios. Dejo aquí unos enlaces donde los podeis ver:















lunes, 3 de noviembre de 2008

Llegó el frío.


El otoño ha llegado y con él la lluvia y el frío. Desde el pasado jueves sólo el sábado no ha llovido. El viernes incluso me nevó subiendo a Kapildui. A partir de ahora el frío y el agua me van acompañar en mis entrenamientos. He dejado en el fondo del cajón las camisetas de verano y los pantalones cortos. Un equipamiento exiguo tiene que ser reemplazado por: zapatillas con goretex ( con polainas si hay nieve o mucha agua), pantalón pirata o largo, camiseta térmica, cortavientos o chubasquero, buff o gorro y guantes. En las salidas vespertinas sería la primera vez en que que se hace de noche (¡Maldito horario de invierno!) por lo que el frontal también es imprescindible.

Muchos días el tiempo va a ser la excusa perfecta para quedarme en casita calentito junto al fuego. ¡Noooo! ¡Tengo que quitarme esa idea de la cabeza! Tengo que pensar en positivo. La lluvia, la nieve y el frío no tienen que ser un obstáculo. Ya no hay carreras de montaña a la vista. Sólo haré alguna de asfalto más por correr acompañado que por otra cosa. Estos meses sólo tengo que disfrutar de cada salida, notar las hojas caídas de los hayedos bajo mis pies y disfrutar al llegar a casa de una ducha calentita y un buen vaso de leche caliente.

Queda mucho para las primeras carreras de montaña y mucho en que pensar. Sin embargo, como todos los años, estos meses pasarán volando y hay muchos objetivos nuevos rondando en mi cabeza.

jueves, 9 de octubre de 2008

II Olatzagutia Mendi Lasterketa. Pasito a pasito.



Esta vez al menos no había que madrugar. La salida de la II Carrera de Montaña de Olatzagutia-Urbasa era a las 10 horas.

Cuarenta minutitos de coche y a las 9 horas ya se respiraba ambiente de carrera en el pueblo pese al frío reinante (unos cinco grados ). Tras aparcar, la rutina de siempre, localizar la zona de salida, recoger el dorsal, cambiarse y a calentar. A las 9:40 todos en la salida, muchas caras conocidas, era la última carrera de las cuatro que componen la Copa de Euskadi de carreras de montaña y todo aquel que aspiraba a llevársela estaba allí.

Puntualmente se da la salida y se produce la estampida de rigor. Los que disputaban la carrera salen como galgos y ya cogen distancia en el único kilómetro asfaltado que nos habría de llevar a la senda que corta perpendicularmente el puerto que conduce a la Sierra de Urbasa. En estos escasos 4 kilómetros ascendemos 700 mts. de desnivel por unas rampas durísimas. Debido a lo estrecho del camino en algunos tramos se producen algunos atascos y se van definiendo los grupos de corredores. Una vez alcanzada la planicie de Urbasa nos adentramos en la sierra a traves de pastizales y hayedos subiendo dos cimas entre las cuales había un descenso rapidísimo a traves de un hayedo en el que había que sortear todo tipo de obstáculos (raíces, piedras...). Como en todos los descensos pronunciados (una de mis asignaturas pendientes) pierdo posiciones que vuelvo a recuperar en la subida al Gainsoil.

Tras esto, rápido descenso hasta Olatzagutia por la misma senda que corta el puerto de Urbasa y entrada en la Plaza Mayor en uno de los últimos grupos que finalizaron la carrera.

¿Contento? A medias. Por una parte cumplí con mi objetivo de bajar de 3 horas: 2hrs. 50 min. Por otro lado, solo llegaron unas diez personas detrás mío. Me digo a mí mismo que a esto último tampoco tengo que darle mucha importancia, ya que era una carrera con apenas doscientos corredores y la mayoría experimentados, pero, sin embargo, escuece un poco. Queda mucho camino por realizar para mejorar, pero ganas no faltan. Mientras tanto, apretar los dientes en los entrenamientos y pensar en la próxima carrera.

jueves, 11 de septiembre de 2008



Se acerca otra carrera más . A ver de lo que soy capaz esta vez. El próximo sábado 27 de septiembre saldremos a las 10.00 horas desde la localidad navarra de Olatzagutia para recorrer 23,200 kms por la sierra de Urbasa.

Espero no tener problemas físicos como en la anterior carrera de Amorebieta. En estos dos meses estoy entrenando bastante y sin ningún problema. Ahora que he cogido bastante fondo, un día a la semana estoy dándole preferencia a la velocidad. Espero que estas buenas sensaciones sumadas a los tres kilitos que he perdido desde agosto me sirvan para hacer un mejor tiempo que en carreras anteriores. Mi objetivo para esta carrera: acercarme a las 3 horas.

Soy consciente de que me falta mucho para aproximarme a los tiempos de la gente que lleva algún tiempo en esto de las carreras de montaña. Sólo llevo entrenando año y medio, con dos lesiones importantes en medio. Sin embargo, tengo el gusanillo dentro, cada vez hago mejores tiempos y me siento más a gusto corriendo. ¿Qué más puedo pedir? A día de hoy sólo quiero ir mejorando poco a poco. ¿Hasta dónde? Os lo seguiré contando.

Pd. Os recomiendo visitar el blog Never Stop Exploring. Crónica y sensaciones recientes de un finisher de la UTMB 2008. ¡Todo un campeón! Muchos consejos útiles para aquellos que algún día se animen a participar en esa lócura: 166 kms y 9.400 mts. de desnivel positivo. ¡Espero poder participar algún día!

jueves, 14 de agosto de 2008

¡Se acabaron las vacaciones!



Llegó el temido final de las vacaciones. Dos semanitas no han dado para mucho. Las he pasado en compañía de mi chica y Athos en Esteiro, un pueblo costero de Barbanza (Coruña). Como siempre he aprovechado para escaparme con Athos a correr cuando Lupe se iba a la playa.


Al final he entrenado bastante, pese al calor y la humedad ( se notaba mucho comparado con Markinez). Al salir de casa ya estaba sudando sin empezar a correr. Pese a todo, he hecho unos 70 kilómetros por semana. He recorrido la sierra de Barbanza, y desgraciadamente, he visto lo que pueden hacer los incendios en los pinares que el verano pasado todavía había. Tambien tuve una mala experiencia que al final terminó bien. Tras dos horas de carrera siguiendo los hitos de un sendero de pequeño recorrido llegué a una zona donde ya no había ninguna marca, de vez en cuando aparecía algún "cairn", pero el camino no se apreciaba bien al haberse arrasado el bosque el año pasado con un incendio. Además, se nos echó la niebla encima con lo que pretendiendo encontrar el camino ( era una ruta circular y no quería dar la vuelta) me desorienté todavía más. Intenté seguir el curso de un río que bajaba en dirección al mar y casi no salgo. Finalmente, opté por dar vuelta e intentar encontrar el sendero por el que había venido. Me empecé a poner nervioso y no veía ninguna marca, pero, apareció el instinto de Athos, se puso delante mío sin decirle yo nada y en menos de quince minutos estabamos en el sendero por el que habíamos venido. Ese día Athos se ganó el pienso. Todo quedó en un susto, afortunadamente.

Este mes, como no hay ninguna carrera a la vista próximamente, me limitaré a acumular kilómetros a un ritmo suave. Seguiré así todo el mes de agosto, saliendo al atardecer para no sufrir mucho con el calor e intentar mejorar el fondo haciendo tiradas de dos o tres horas.


Os mantendré informados cuando haya alguna novedad. Mientras tanto sigo entrenando y disfrutando de la naturaleza.

martes, 8 de julio de 2008

II. Aramotz Mendi Lasterketa.


LLegó el día. Fiestas de Markinez y yo levantándome a las 6 de la mañana para ir hasta Amorebieta. La noche anterior fuí formal, no bebí, pero hasta las dos de la mañana no me acosté. Cuatro horas de sueño no era lo más apropiado para una carrera de 27 kms. y 1.600 mts. de desnivel positivo.
8:30. Dando vueltas para encontrar aparcamiento se empieza a ver ambiente de carrera: gente calentando, buscando el control de firmas... Por fin encuentro un sitio para aparcar, me acerco hasta el parque Zubiondo, recojo el dorsal, vuelvo al coche, me cambio y a las 8:45 ya estoy calentando. ¡Eso es rapidez! Control de firmas, un bertsolari (desconocido, al menos para mí) nos echa un verso hablando de lo populares que se están volviendo estas carreras y al lío. Somos unas 230 personas de todo tipo y condición, aunque abundan los machacas :dícese del tío que nada más verle se sabe que hace más kilómetros en una semana que tú en todo el mes: peso pluma, piernas llenas de venas y camiseta de alguna prueba durísima, a poder ser de fuera de nuestras fronteras. Esto último acojona un huevo. Un segundo grupo, bastante nutrido, de gente de entre treinta y cuarenta años (entre los que me incluyo) que nos conformamos con terminar sin percances. El grupo de despistados: algún chaval con cara de seguir de gaupasa, otro con botas de monte ( y no precisamente ligeras), otro con tres capas de ropa ( éste no se imagina lo que suda uno corriendo)... Y por último, el grupo de los incombustibles: varios abueletes ( y abueletas) rondando los 60 años (con dos coj....).
Todos juntos y en armonía salimos del Parque Zubiondo. Lo de la armonía es porque la salida es neutralizada hasta las afueras de Amorebieta. Una vez que se levanta la cinta que llevan dos quads se produce la estampida. Yo como acostumbro me quedo en el grupo de cola. Y cuando empiezan las primeras rampas empiezo a pasar a gente que en la parte llana me había sacado algo de distancia. Empieza a aparecer el barro que no nos dejaría en todo el trayecto. Según dicen algunos el día anterior llovió sin parar y el recorrido estará impracticable. En esta primera rampa, alrededor del kilómetro 5, me empieza a pinchar el cuadriceps. Hace un par de semanas tuve una pequeña molestia, se me pasó en un par de días de reposo. Esta semana he hecho dos entrenamientos largos y no he notado nada. Pero, ahora ahí está, y no ha hecho más que empezar. En el km. 9 alcanzamos la primera cota, al bajar con lo peligroso del terreno embarrado, será donde me empiece a molestar de verdad la pierna. No me equivoco, cada vez que apoyo la pierna derecha noto un pinchazo. Toca bajar el ritmo. Esta no va a ser la carrera de mi vida. Comenzamos a ascender, de nuevo, hacia Leungane (1006 mts.). Esta parte es muy dura, la mayor parte es por roca con una caída bastante importante a la derecha. Me pareció bastante peligrosa por lo mojado que estaba. Llegamos a la cima en medio de una espesa niebla y bajo un sirimiri que ya no nos abandonaría hasta el final.
Ahora comienza el martirio, casi 11 kilómetros de bajada hasta Amorebieta (82 mts.). Varios de ellos bastante técnicos, y yo con la pierna hecha un cristo. Bajando prefiero no arriesgar y me quedo con dos chicos que bajan bastante suave. Pese al cuidado que con que bajamos mis compañeros de fatigas se caen varias veces, pese que el objetivo de uno de ellos era: "no manchar el pantalón y no contar a la mujer en el berenjenal que me he metido". Yo voy librando de caerme ( de algo tiene que valer estar todo el día en el monte), pero lo de la pierna ya es algo serio. Cada vez que piso veo las estrellas. Cuando la bajada se pone más fácil uno de los compis aprieta y me quedo con el que llegaría hasta meta. Pienso en parar en algún control (quedan dos) y que me vea la Cruz Roja y me den algo tipo Reflex, pero me entra la paranoia de que igual no me dejan seguir y aguanto como puedo hasta meta. Llegamos en un penoso tiempo de 4 hrs. 20 min. (158º puesto). En Lakuntza, con un par de kms. más hice 3 hrs. 20 min. Esto da una muestra del estado del recorrido y de mi pierna.
En la llegada, mucha gente animando y ambientillo de fiesta. De regalo, un par de camisetas, queso y sidra. Dos chicas me dieron un corto pero reconfortante masaje ( lo mejor de la carrera en ese momento). Duchita y a casa a comer.
Sensaciones un día después: Una carrera preciosa, pero muy dura. Volveré sin duda otro año. Es mi primera espinita clavada en esto de las carreras. No me salió como quería y he de repetirla. Muchas veces digo que en estas carreras fuera del asfalto hay muchas cosas que te pueden desquiciar: el mal tiempo o el calor, una molestia, un tramo técnico del recorrido... En esta carrera todos esos factores me han afectado en mayor o menor medida. Y el resultado ha sido 60 minutos más de sufrimiento que los que pretendía. De la experiencia se aprende. Y tengo mucho que aprender y muchas carreras donde hacerlo.
Pd. Hoy la molestia de la pierna es una leve cojera y un gran hematoma en la cara interna del cuádriceps. Se impone visita al traumatólogo.